
Una historia basada en la memoria en la que un joven,
interpretado por Andrés Gertrúdrix, emprende un viaje para recuperar los
momentos prematuros de su vida, esos en los que se va construyendo todo lo que
la persona será en el futuro. Una infancia
y una adolescencia que a él le robaron. La cinta, rodada en Madrid, París y
Berlín, “es un viaje al interior de uno mismo representado en todas esas
ciudades europeas como diferentes estados del inconsciente del personaje”,
explica su director. “Esos lugares por los que estamos predestinados a pasar
para construir nuestra memoria nos están esperando hasta el final de nuestros
días, aunque pensemos que ya no tenemos oportunidad de ir hacia ellos”, apunta.
En definitiva, una cita cinematográfica que no hay que
perderse
No hay comentarios:
Publicar un comentario